Calamitas

Pasada la calamidad tan esperada por los humanos, se tendieron bastas extensiones de cadáveres. Unos encima de otros. Regados por doquier. La sangre permanecía fluyendo. Manaba, cubría toda la superficie; no dejaba de manar. Plantas, pastos y ríos fueron regados y abominados en purpura. El cielo era de fuego, lava hirviente que se herguía de este a oeste. Fulgor que devasta, fulgor que abraza. Tendidos, se veían, sin importar color, raza, religión o lugar en el que estuvieran. Muchos cayeron bajo la égida del odio.

Una vez, la ceguera fue tan grande, que omnipotentes y salvajes, encendieron las llamas que ardieron en los cuatro horizontes. Se expandió así un aliento revuelto y desquiciado por los cuatro vientos. Los mares y las tierras, sufrieron su ira. El hombre por fin decidió vengar su espíritu; destruir a su enemigo. Quiso por sobre todas las cosas, imponerse. Lo logró. Mas, eso le fue costoso. Uno de los gobernantes se llamaba Horror y el otro Terror. Combatieron y caldearon el mundo con sus verborragias acusatorias; y les escucharon. Con sus gigantes manos tomaban de aquí y de allá agitando a unos y a otros. Tan solo con el mérito de acogerse entre más ira. Porque no importaba si estaban de acuerdo, solo importaba la ira, el miedo y el desconcierto. Escupían ácido y veneno, contaminándolo todo.

Llegado el momento, cuando lograron esparcir sus tinieblas por sobre los rostros humanos, cuando todos ya pedían muerte, aquellos le dieron inicio. Y así el mundo conoció el desastre, se volvió obscuro, cerrado. En poco, ya todo había sido arrasado. Los que aún estaban vivos, desfallecieron ante las consecuencias de sus acciones. Con sus manos cubrieron rostros y por todos los rincones se escucharon sus llantos. Cientos de miles al unísono gimieron, fue llamado: “El llanto de los sin rostro”. De sus lágrimas brotó la redención. Así, solo después de un gran dolor, solo después de cometer el peor error de sus existencias (aclamar a Horror y Terror), bajaron sus armas. Las destruyeron como signo. Díjeronse los unos a los otros: “ladrillo por ladrillo hemos de desarmar nuestra torre de babel”. Torre que erigieron los hombres por muy largo tiempo, no para vanagloriarse ante su Dios, sino ante ellos mismos; y ese fue el resultado.

En toda la historia, no conocieron momento igual. Horror y Terror seguían beligerantes, pero ya nadie los escuchó y cayeron en el desierto de la indiferencia hasta desvanecerse. Porque claro es que su fuerza provenía de quienes le escucharon y siguieron.

El pasado, quedó atrás, sepultado tras las épocas.

Ésta es historia oculta, perteneciente a los confines del olvido. No existe pergamino ni jeroglífico que la retrate. Pero no dudes por ello, que pueda ser real.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s